Estrategia de la simplicidad y el Camino Natural
Antoni Amenós Vidal
Resumen
En los últimos tiempos
he leído mucho – quizás demasiado – sobre estrategia aplicada a las
organizaciones, y como en algún artículo anterior he mencionado
(¿Conclusiones sobre aplicación estratégica? Un camino a la Estrategia
de la Simplicidad) sigo pensando y me reafirmo, cada día más en que el
enfoque de que, en muchos casos, damos al problema de la toma de
decisiones estratégicas debe simplificarse. La estrategia de una
organización debe ser lo suficientemente flexible para cambiar si las
circunstancias cambian. La información debe fluir lo suficientemente
rápido en ambos sentidos para hacer las adaptaciones y los cambios
necesarios para la estrategia. Debe considerarse el factor tiempo como
clave, pues las condiciones cambian constantemente y no podemos predecir
ni tan siquiera cómo serán dentro de 3 meses. Numerosa literatura
clásica base de estrategia, Tao Te king, Wen Tzu, El Arte de la guerra,
El arte de la guerra 2, Hagakure, etc. y muchas de las obras modernas en
ellas basadas, hablan del Camino Natural o se insite “cuando tengas una
duda mira la Naturaleza”. Demos un rápido vistazo a qué se refieren
1.-
Introducción
2.- Para las
Organizaciones
3.- (38 - Los más
grandes sabios emulan la ley natural)
4.- Veamos algunos
ejemplos de lo que puede ofrecernos “La estrategia natural”
5.- Conclusión
6.- Bibliografía
1.-
Introducción
¿Qué
significa “cuando tengas una duda mira la Naturaleza?
Simplemente que las
leyes de la estrategia son extrapolables. Lamentablemente y a diferencia
de los antiguos hoy no se valora la Naturales como antaño, como lo
hacían Lao Tse, Sun Bin, Sun Tzu e incluso Clausewitz. Hoy preferimos
los métodos. Y en muchos casos funcionan, no hay que quitarles el valor
que tienen, sino al contrario, los métodos son necesarios, en un mundo
complejo como el actual, pero no siempre funcionan. Veamos algunos
ejemplos de lo que es la estrategia del mundo natural, ello nos acercará
un poco más a los que podría ser la estrategia de la simplicidad. Puede
que Vd. como empresario o directivo, se sienta extraño leyendo acerca de
pulpos o cucarachas, de pinos o patos, pero esté seguro que tenemos
mucho que aprender y ellos mucho que enseñarnos.
2.-
Para las organizaciones
La
estrategia a elegir debe llevarnos desde un punto actual en el tiempo y
en el espacio a un objetivo futuro más deseable.
¿Cuáles serían las
condiciones iniciales?
1) “Conócete a ti
mismo”
2) “Conoce el
entorno”
3) “Conoce la
naturaleza del conflicto”
¿Cuáles serían las
pautas estratégicas que puedo elegir?
Para nuestra suerte,
la naturaleza esencial del hombre no ha cambiado, en los últimos 5.000
años, ha ido variando su entorno y organización social, pero la esencia
y necesidades básicas no. Para nuestra suerte, la naturaleza esencial
del mundo que nos rodea tampoco ha cambiado (y todo ello, organización
social, entorno, etc. forma parte de las condiciones iniciales). Por
ello podemos aprovecharnos de las experiencias ya vividas por otros que
como nosotros recorrieron el camino de la estrategia, pero que además,
fueron capaces de legarnos su saber.
Del mismo modo que
existe la entropía, la acción-reacción, la teoría del caos, del mismo
modo que siempre ha existido conflicto, todo a nuestro alrededor nos
muestra diferentes caminos, pues si algo tienen en común las pautas
estratégicas es que son extrapolables de un contexto a otro.
¿Cuál será el
objetivo que alcanzaré?
En función de las
condiciones iniciales y de la estrategia elegida me dirigiré a uno u
otro, está en mis manos, elegirlo y corregirlo.
Así pues, el proceso
de toma de decisiones estratégicas cierra un círculo, o lo que en
programación se llama un bucle sin fin.
1) Verifico que el
destino de mi Organización no es el deseable, o tal vez sí lo sea
2) Fijo un destino
deseable, que puede ser el mismo que ya tenía.
3) Me conozco a mí
mismo
4) Conozco el
entorno
5) Conozco la
naturaleza del conflicto – si lo hay –
6) Elijo la
estrategia a seguir
7) Tomo las
decisiones necesarias para poner en marcha la estrategia elegida (aunque
esto ya es implícito en la estrategia, ya que una decisión estratégica
no existe si no se lleva a la práctica – si no se lleva a la práctica,
puedo haber realizado un interesante ejercicio teórico, pero nada más,-)
8) Vuelvo al punto
número uno.
3.-
(38 - Los más grandes sabios emulan la ley natural)
Los más grandes sabios
emulan la ley natural, los sabios del rango inmediato estiman la
sensatez, los sabios inferiores dejan las cosas a los ministros. Dejar
las cosas a los ministros es un camino peligroso y destructivo, estimar
la sensatez es una fuente de locura y confusión, y emular la ley natural
es la manera de gobernar el cielo y la tierra.
La calma vacía es el
punto principal: no hay nada que el vacío no pueda tomar en su interior,
nada que la calma no pueda sustentar. Si conoces el camino de la calma
vacía, puedes acabar lo que empiezas. Ésta es la razón por la que los
sabios consideran la calma como orden y la alteración como desorden.
Así se dice: "No te
alteres, no te asustes; todas las cosas se aclararán por sí mismas. No
te incomodes ni te asustes; todas las cosas se ordenarán por sí mismas."
A esto se le llama el
Camino de la ley natural.
(Wen-Tzu conocido como
"la comprensión de los misterios del Tao")
4.-
Veamos algunos ejemplos de lo que puede ofrecernos “La estrategia
natural”
EVOLUCION
CONVERGENTE, PARADIGMA DEL MERCADO
Si sustituye Vd. la
palabra “evolución” por “desarrollo” y “especie” por “empresa”
encontrará similitudes aplicables a lo que ocurre en la gestión y
desarrollo de mercados y empresas.
La evolución
convergente es el producto de la evolución independiente de uno o más
caracteres similares que, partiendo de formas ancestrales distintas, se
desarrollan en líneas evolutivas separadas (especies independientes)
hasta converger con el tiempo en una forma única.
Adaptación al vuelo -
Un ejemplo muy ilustrativo de evolución convergente es el desarrollo de
alas en animales tan diferentes como un murciélago, un ave o un insecto.
Todos partieron de formas ancestralmente distintas, pero el carácter que
permitió el desarrollo de ese órgano terminó por converger en ellos,
aflorando caracteres análogos (véase más abajo el apartado sobre los
caracteres análogos y homólogos). Determinados grupos de animales ya
extinguidos (reptiles pterosaurios), también desarrollaron alas en su
momento. La causa de esta evolución convergente en seres tan diferentes
radica en la necesidad de adaptación a condiciones vitales similares, o
a las condiciones ambientales. Igualmente, el ejemplo de las alas tiene
su homología en otras formas adaptadas a la vida acuática, como peces y
mamíferos marinos; en todos ellos se distingue un característica común,
la de presentar cuerpos con formas hidrodinámicas, indicativo de su
adaptación al medio físico en el que decidieron vivir; y en que algunos
mamíferos, como los cetáceos, han ido perdiendo sus extremidades hasta
quedar reducidos a simples vestigios.
Adaptación a la
alimentación - De la misma forma que se da la evolución convergente en
órganos como las alas, también se aprecia este tipo de evolución en
variadas adaptaciones a la alimentación. Así, determinados animales como
los osos hormigueros, pangolines, equidnas, etc., unos de América del
Sur, y otros de Australia, África o Asia, evolucionaron de forma
independiente y desarrollaron estructuras perfectamente adaptadas para
alimentarse de hormigas, tales como largos hocicos tubulares dotados de
lenguas también muy largas y viscosas, con objeto de capturar los
insectos dentro de sus nidos. Asimismo, también desarrollaron poderosas
garras para romper los hormigueros y termiteros, y acceder más
fácilmente al interior.
Evolución convergente
a nivel molecular - Algunos ejemplos de convergencia son muy llamativos
por su especialización, ya que pueden llegar a desarrollarse a nivel
molecular. Determinados animales vegetarianos, como los langures (monos
de la subfamilia Colobinos) y los rumiantes, segregan en la saliva una
enzima (la lisozima) que actúa en el estómago sobre las bacterias
patógenas encargadas de la fermentación de los alimentos vegetales,
destruyendo la pared celular de éstas y convirtiéndose en un agente no
específico de la defensa del organismo. Los aminoácidos en Colobinos y
rumiantes presentan similitudes únicas en su secuencia, convirtiéndose
en un claro ejemplo de evolución convergente a nivel molecular. La
fisiología y anatomía de la digestión en ambos también es ejemplo de
otra forma de convergencia destacable.
Evolución paralela -
En ocasiones, la evolución convergente se distingue de la paralela. Como
se ha dicho, en la evolución convergente uno o más caracteres parten de
formas ancestrales diferentes, y evolucionan igualmente a lo largo de
linajes separados hasta converger en una misma forma. Sin embargo, en la
evolución paralela, aunque los caracteres pueden converger finalmente,
en realidad parten de una misma forma ancestral. Estos conceptos son
teóricos, pues aunque ambos tipos de evolución se dan en la naturaleza,
esas diferencias son difíciles de identificar en casos reales, ya que
generalmente se desconocen los estados ancestrales de los que parten los
caracteres. Probablemente, determinadas especies de mariposas que
comparten la misma coloración, como la virrey (comestible para sus
depredadores) y monarca (no comestible), hayan seguido una evolución
paralela. Otros ejemplos de evolución paralela podrían ser el oso
marsupial y el oso hormiguero; la ardilla voladora y el marsupial
volador; o el lobo de Tasmania (ya extinguido) y muchos cánidos que
habitan en otros continentes. Aunque todos han derivado de un mismo
ancestro marsupial, el aislamiento que han sufrido algunos de ellos en
la región de Australasia les han forzado a una evolución paralela.
Caracteres análogos y
homólogos - Los caracteres homólogos son aquellos correspondientes a
estructuras similares que, partiendo de un ancestro común, se transmiten
por herencia. Los caracteres análogos son aquellos que, partiendo de
ancestros diferentes, finalizan en estructuras que realizan funciones
similares. El anterior ejemplo respecto a la función de las alas en
especies diferentes, sirve para ilustrar el concepto de caracteres
homólogos y análogos. El carácter que cumple con la función de volar
puede evolucionar de forma independiente en dos especies (de forma
paralela o convergente). Si la evolución es paralela, las dos especies
conservan el carácter común de la especie ancestral; si la evolución es
convergente, el carácter de la especie ancestral queda modificado. Así,
las estructuras óseas del brazo de un humano y un ave, son similares y
homólogas porque tienen un origen común; por su parte, las alas de un
ave, un insecto, o un murciélago, son análogas porque aunque tienen un
origen distinto cumplen y están diseñadas para la misma función, la de
volar. Si examinamos con detalle los órganos de determinados animales,
podemos observar la convergencia de caracteres. Así, las alas de las
aves, murciélagos e insectos, aunque tienen un parecido funcional (son
análogas) existen sin embargo grandes diferencias estructurales entre
ellos. Por ejemplo, mientras que en los insectos esas estructuras están
sujetas por unas nervaduras, en las aves y murciélagos son óseas.
Igualmente, aves y murciélagos (que son homólogos) sujetan sus
estructuras con huesos diferentes. Para establecer la diversificación
evolutiva de las especies, o reconstruir su filogenia, es de suma
importancia distinguir si los caracteres que se estudian son homólogos o
análogos. Dos especies pueden tener un gran parecido, y por ello
deduciremos enseguida que ambos tienen parentesco, pero sólo será así si
ese parecido responde al concepto de homología; en otro caso estaremos
hablando de analogía o convergencia. En definitiva, cuando un mismo
carácter está presente en dos especies sólo puedes ser por una de dos
razones: o fue adquirido por evolución convergente (analogía), o por
herencia de un antepasado común (homología). La homología es el
argumento que Charles Darwin esgrimió en 1859 para probar la teoría de
que las especies partían de un origen común, y es fruto de sus
observaciones en las islas Galápagos
Plantas
y animales también luchan, ganan y pierden
“Las jaras son
plantas adaptadas a las condiciones extremas de los climas meridionales.
Prefieren los suelos ácidos y silíceos. Crecen en los lugares degradados
donde las demás plantas no pueden hacerlo, en especial en las regiones
arrasadas por el fuego estival ya que sus semillas no sólo están
protegidas contra las llamas sino que son pirófilas, esto es, el fuego
estimula su capacidad germinativa, hasta tal punto que para poder
reproducir la planta por semilla, es necesario calentarla a 100º antes
de ser sembrada. Así cuando los incendios forestales se propagan, los
árboles como encinas y madroños con los que convive son arrasados y las
jaras pasan rápidamente a sustituirlos. Posteriormente, juegan un papel
protector de conejos o especies vegetales menores que se refugian en su
escasa sombra. Llegan a formar extensas, tupidas e impenetrables zonas
de vegetación, con las que encinas o retamas a duras penas tratan de
competir. La estrategia de supervivencia de la jara es muy efectiva: en
primer lugar lignifica su tronco; la mayoría de ellas producen una
sustancia resinosa, el ládano, el cual refleja los rayos del sol y evita
la evaporación. En épocas de intensa sequía, reduce el área de
evaporación curvando los bordes de las hojas. La jara es una planta que
juega un papel muy importante en la conservación y recuperación de los
suelos degradados por el fuego u otras causas.
“¿Cada cuánto cree
Vd. que se reproduce un pino?
Los expertos no se
ponen de acuerdo. ¿Cada 50 años? ¿Cada 75 años? ¿Tal vez, nunca?
El pino blanco o el
carrasco son especies pirófilas, o sea especies en las que el fuego
forma parte de su ciclo vital, florece de abril a mayo madurando la piña
a finales del segundo verano. La piña puede permanecer cerrada unos
cuantos años hasta que por el calor generado en un incendio se abre para
así resembrar la zona quemada. Si no hay fuego o muy altas temperaturas,
las piñas no se abren y por tanto, no se reproducen. En este aspecto, el
pino ha evolucionado para facilitar la creación de incendios, emite
abundantes esencias y resinas, que le convierten en altamente
combustible.
Es también, el caso
del eucalipto: La exposición a una fuente de calor responde a la
tendencia natural de esta especie a su propagación tras un fuego que
abra sus frutos y esparza sus semillas sobre un terreno quemado,
situación óptima tanto por los nutrientes aportados al terreno tras la
combustión, como por la liberación de plantas que rivalicen con su
crecimiento. El eucalipto es una planta que tolera mal, en su estado
natural, el crecimiento parejo a otras especies. Por otra parte, es tan
dependiente del fuego para su germinación que incluso contiene esencias
y resinas pirófilas, que hacen de un bosque de eucaliptos un terreno
abonado para los incendios.
Ambas especies
utilizan el fuego como estrategia para eliminar a sus competidores en el
hábitat, pues mientras ellos mueren, pinos y eucaliptos se reproducen
eficazmente y crecen mucho más rápido. Son pues un peligro para
cualquier zona forestal autóctona.”
“La caza es uno de
los aspectos más singulares del lobo, según la zona del mundo en que nos
encontremos variaran tanto el tipo de presa como la forma de cazarla, y
es que el lobo como ya hemos dicho es un animal que se adapta a
cualquier entorno.
Obligado a incluir en
su dieta prácticamente de todo para conseguir sobrevivir, el tipo de
presas de la zona condicionara el numero de integrantes de la manada
afectando por tanto a la pautas de conducta del lobo. Para tratar de
simplificar expondremos tres casos posibles:
1) Bueyes, caballos y
presas de similar tamaño; estas presas son de un tamaño grande en
comparación con el lobo y por tanto le obligan a atacar en manada y a
desarrollar más su ingenio para atraparlas. Para este tipo de pesas los
lobos se alternan mordiendo en la zona de la ingle, bajo vientre o en
los genitales y dejando que las heridas desempeñen su función
debilitando y tumbando a la presa.
2) Corzos, perros,
zorros y animales de similar tamaño; el numero de lobos necesarios es
menor llegando a bastar uno solo. El tipo de ataque aquí varia en
función de si el individuo se puede resultar una amenaza o no; para el
caso en que no lo sea el mordisco se da en el cuello ejerciendo una gran
presión en la zona de la traquea, para el caso en que si el mordisco
será en la zona de los riñones.
3) Conejos y de
similar tamaño; de igual forma que antes el lobo puede cazar estas
presas en grupo (normalmente un máximo de tres) o solo. El mordisco lo
dará donde pueda siendo preferente la zona trasera del cuello.
Esta clasificación se
limita solo a presas salvajes, pero el lobo se puede ver forzazo a
alimentarse restos de comida en basureros o a atacar el ganado, en el
primer caso obviamente se basa solo, en el segundo puede requerir mas
individuos si el ganado esta vigilado. Una de las técnicas empeladas por
el lobo en estos casos consiste en enviar un individuo que se deje ver
para atraer y alejar a los perros guardianes mientras los otros dan
muerte a varias piezas de ganado, una vez acabado los lobos pueden
ejecutar también a los perros protectores.
Retomando de nuevo la
caza de presas salvajes, que es donde el lobo muestra en verdad su
astucia, presenta una gran variedad de estrategias que normalmente
suelen consistir en asustar a la presa haciéndola correr hacia una zona
en la donde otro lobo le espera para darle muerte o bien rodeándola
mediante varios grupos de lobos. Sea cual fuere la técnica usada por el
lobo lo que es indudable es la selección que hacen de la presa, bien sea
por enfermedad, vejez o excesiva juventud. Lo cual procura la famosa
supervivencia del individuo más fuerte, así pues la caza del lobo puede
considerarse muchas veces como una limpieza que ayuda a la naturaleza a
evitar la extensión de enfermedades o a la debilitación de la especie.
El lobo se muestra
pues como un animal consciente de sus limitaciones y que ingenia
verdaderas estrategias de caza para minimizarlas. Quizá una de las cosas
mas pueda llamar la atención es la capacidad de estos animales para
organizarse y cazar y más si se tiene en cuenta las limitaciones de
comunicación, que no son tantas como podrían parecernos en primera
instancia. Parte de explicación de estas estrategias las encontramos en
las fases de aprendizaje llevadas a cabo durante el primer año de vida,
aunque se ha demostrado que muchas de estas van implícitas en su propio
instinto y no son aprendidas sino desarrolladas.
En cuanto a sus
necesidades alimentarías se estima que el lobo debe procurarse 1,3 kg de
comida al día. Si bien es verdad que el lobo es capaz de resistir
bastantes días sin comer o con bajo régimen de presas lo cierto es que
en cuanto pueda, remontará las carencias pasadas ingiriendo unos 5kg
diarios de carne hasta estabilizarse de nuevo.
El reparto de una
presa cazada en grupo se hará siguiendo el orden que marca la jerarquía,
siendo el macho dominante el que permite el acceso a esta. Esto hace que
los individuos omega se vean obligados a agudizar su ingenio
alimentándose casi a escondidas.
Los lobos pueden
permanecer junto a la presa hasta devorarla por completo, siempre que no
sean molestados, o pueden enterar parte de la captura, normalmente
trozos poco carnosos, para regresar y degustarla después. El lobo que
enterró la pieza es el único conocedor de su localización y se guarda
mucho de que los demás integrantes de la manada la descubran.
Esta ultima actitud
que se cree desarrollada por lobo durante la glaciación aprovechando la
excelente "cámara de conservación" que supondría el hielo, serviría de
explicación de las llamadas lobadas. No obstante no existe un criterio
único al respecto y algunos autores como Gil Cubillo rechazan esta
posibilidad y la atribuyen más la situación actual del ganado amontonado
y despojado casi de cualquier instinto de defensa y posibilidad de
escapatoria, esto provocaría en el depredador una extraña conducta que
le llevaría a devorar más presas de la necesarias para su alimentación.
No obstante esto no es una particularidad del lobo y es extensible a
cualquier depredador que devore animales domésticos, además de que no
debe hacernos olvidar que en situaciones de caza normal, es decir piezas
salvajes, el lobo realiza una caza selectiva que ayuda al equilibrio de
la naturaleza.”
Comer
y no ser comido
El cangrejo se siente
desprotegido cuando sale a buscar comida. Camina amenazante con las
pinzas en alto, advirtiendo a los posibles depredadores de que lo mejor
es dejarlo en paz. De pronto, percibe el peligro y se queda inmóvil.
Perfectamente camuflado, el pulpo que le seguía con la vista mientras se
movía ahora no tiene muy clara su situación. Para incitarlo a
desplazarse cambia de color como si un arco iris atravesara su cuerpo
varias veces . El cangrejo se mueve lo justo para que el pulpo confirme
su posición y decida atacar. Pero, guiada por el olor del cefalópodo,
aparece una morena que, haciendo inútil toda estrategia de camuflaje
visual, tras unas cuantas dentelladas se come al pulpo.
El desarrollo de la
vida lleva implícita la necesidad de energía, que se obtiene de la
alimentación. Las macroalgas y el fitoplancton, de la misma forma que
las plantas terrestres, son organismos capaces de transformar la materia
inerte en orgánica usando para ello la energía solar. Pero todos los
animales necesitan comer otros seres vivos para vivir. Esta maraña en la
que unos producen materia orgánica y el resto se comen entre ellos se
conoce como cadena trófica.
Hace cientos de
millones de años los cefalópodos llegaron a estar en una cumbre en la
que pocos se los comían; pero en el presente sirven de alimento a
numerosas especies de tiburones, peces óseos, aves y mamíferos marinos.
Por ello han desarrollado una amplia gama de estrategias defensivas
fundamentadas en reducir las posibilidades de encuentro con los
depredadores. Pero no se puede pasar toda la vida camuflados, hay que
salir a buscar comida y evitar, al mismo tiempo, ser comido. Para
conseguir este doble objetivo han perfeccionado los sistemas de defensa,
siempre alerta, y se han dotado de un complejo arsenal ofensivo. La
selección natural les ha enseñado la lección: el ataque puede fallar
algunas veces, pero la defensa nunca.
Los cefalópodos son
carnívoros, y para comer han diseñado diversas estrategias de caza.
Éstas no sólo varían según la especie, sino que un mismo individuo puede
escoger la técnica más apropiada en función de cada presa.
La dieta depende del
lugar en el que viven. Los calamares, debido a su vida pelágica, se
alimentan principalmente de peces. Los que habitan en el fondo, como
sepias o pulpos, comen cangrejos, camarones, moluscos, y en menor medida
peces.
La vista es el
sentido más utilizado por los cefalópodos para la búsqueda de comida, y
después el tacto, olfato, e incluso unos receptores equivalentes a la
línea lateral de los peces, que funcionan como un oído de baja
frecuencia permitiendo la detección de presas –y depredadores- a
distancia.
En Sepia officinalis
se ha observado una secuencia de ataque visual para la caza del camarón
que consta de tres fases y cuyo patrón siguen también otros cefalópodos.
Primero, el depredador presta atención a la presa, observándose cambios
en su comportamiento. Para distraerla levantan y mueven el primer par de
brazos, y a veces el segundo. Después pasa a la fase de posición,
nadando lentamente hasta situarse a la distancia apropiada para ejecutar
la tercera fase, el ataque. En un instante lanza los tentáculos hacia el
camarón, adheriéndolos y sujetándose rápidamente con los brazos. La
secuencia puede variar según la presa: si ésta es un cangrejo, a menudo
sustituye la última fase por un salto sobre el animal.
La emboscada es otra
técnica visual de caza. Los pulpos utilizan sus extraordinarias
habilidades para mimetizarse con el entorno y acechar a las presas. Las
sepias aguardan semienterradas en la arena, e incluso se han descrito
comportamientos similares en calamares, que se tumban sobre el fondo
adoptando su color, volviéndose poco menos que invisibles. En todos
estos casos el método es muy sencillo: echarse y esperar, y cuando la
potencial presa se sitúa dentro del radio de acción, el ataque es
fulminante.
Los cefalópodos de
aguas profundas usan fotóforos y tentáculos a modo de cebo para “pescar”
otros animales. En ocasiones, las sepias también usan este sistema,
oscureciendo el cuerpo de modo que destaque más el primer par de brazos,
luego los mueve lentamente hacia un lado y otro, hasta que algún camarón
“pica”.
Pero las estrategias
citadas no sirven cuando se trata de capturar peces de natación rápida.
Por su velocidad, no es posible perseguirlos, con la emboscada pasarían
tan rápido que no daría tiempo a reaccionar, y el cebo ni lo miran.
Renunciar a estos pececillos no tendría sentido considerando la inmensa
cantidad de sardinas, jureles o anchoas que habitan en las costas de
todo el mundo. La evolución debería haber favorecido el diseño de
técnicas de captura de estos peces.
Y eso es lo que
ocurrió. La estrategia comienza una vez que detectan la presa; algunos
calamares inician entonces una sigilosa persecución con la cabeza atrás
para aprovechar mejor el impulso del chorro. Deben poner mucho esmero
para no ser descubiertos, ya que entonces el pez huiría. Cuando el
cefalópodo está cerca de su cola -por ser donde menos posibilidades
tiene de ser detectado- inicia una rápida maniobra de giro, situando los
tentáculos hacia delante y gracias al cambio de dirección del sifón se
abalanza sobre el pez.
Aunque la boca es
pequeña, el uso de los brazos para atrapar la presa mientras se la come
justifica que muchos investigadores afirmen que los cefalópodos poseen
una “gran boca funcional”. Pensemos que cualquier vertebrado que quiera
comer presas grandes necesita una boca de tamaño acorde, excepto los que
usamos las manos, claro.
Si se trata de presas
menos veloces, rara vez si son peces, la persecución continúa aunque se
descubran las intenciones del cefalópodo. Los pulpos siguen al cangrejo
hasta atraparlo, constituyendo un ejemplo de persecución “guiada
visualmente”. Otros, como las jibias, cuando fracasa el intento de caza
suelen comenzar de nuevo toda la operativa, si bien en este caso el
instante del ataque no está guiado visualmente, sino que sólo lanza los
tentáculos -o todo el cuerpo- una vez que ha determinado su posición,
denominándose “ataque balístico”.
El estudio de las
técnicas de ataque del calamar Sepioteuthis sepioidea nos muestra la
complejidad del comportamiento de los cefalópodos. Se han descrito
cuatro formas distintas de cazar: la persecución; la emboscada
camuflándose entre algas flotantes; la imitación al hervíboro pez loro,
mediante la exhibición de dos puntos negros y variando la forma
corporal, de modo que las presas no huyan al ver acercarse a un “pez
inofensivo”; e incluso la caza especulativa basada en el sentido del
tacto, removiendo los fondos de arena en busca de comida.
Y es que, después de
la vista, el tacto es el sentido más importante en la alimentación de
numerosos cefalópodos. En él se basan muchos pulpos cuya dieta consiste
en cangrejos y bivalvos: a ciegas, hurgan con los tentáculos entre las
fisuras hasta que localizan la presa. Otros también escarban en la arena
para detectar crustáceos y moluscos enterrados. No mirar tiene sus
riesgos, pudiendo encontrarse con la desagrable sorpresa de que quién
vive en la grieta es una morena; entonces se dan a la fuga de inmediato,
a menudo con algún tentáculo de menos.
A veces el hambre hace
bajar la guardia, y otras su intensidad provoca que animales de la misma
especie se devoren entre sí. De hecho, el canibalismo es común en los
cefalópodos. Se sabe que en sus primeras semanas de vida existe una alta
incidencia de canibalismo, y que éste se extiende a las fases juveniles,
aunque con menos frecuencia. Numerosas especies de pulpos son caníbales
en su vida adulta, siendo tanto más fácil que se presente cuanto mayor
sea la diferencia de tallas.
Hemos visto que los
cefalópodos son excelentes depredadores, y que a su vez son comidos por
otros animales. La mayor parte de lo que sabemos sobre su comportamiento
alimenticio se debe a estudios realizados en laboratorio y acuarios.
Ahora el reto es profundizar en las investigaciones realizadas en sus
propios hábitats, donde las respuestas no se hallan influenciadas por
nuestra presencia. No es tarea sencilla, pero la fascinación que produce
su estudio compensará sobradamente los esfuerzos.
Estrategias
del mundo natural: Por qué se expande el virus del sida.
Estrategias del mundo
natural: Por qué se expande el virus del sida.
El tamaño y la forma
del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) pueden variar de tamaño
sin perder sus propiedades y estructura principal. Este comportamiento
ha permanecido sin respuesta hasta hace muy poco. Científicos de las
universidades de Oxford y Heidelberg, han dado con la clave al desvelar
la morfología real del virus.
Según revelan,
mientras en la mayoría de los virus son las estructuras centrales, las
que definen el tamaño, normalmente fijo (y con una cantidad de material
genético fija), en el VIH la responsable es la membrana lo que permite
al núcleo que contiene el material genético expandirse hasta alcanzar la
capa externa que lo cubre (cuanto mayor es el virus mayor cantidad de
material genético contiene). Una buena reflexión para empresas.
El
ser humano por humano que éste sea, sigue ligado a la biología de su
evolución.
El ser humano por
humano que éste sea, sigue ligado a la biología de su evolución.
Al mal tiempo, muchas
niñas. Las madres sometidas a un estrés intenso presentan mayor riesgo
de abortar si el bebé es un varón, según un estudio de la Universidad de
California en Berkeley (EE UU). La causa de esta discriminación sexual
no está clara, aunque podría ser una estrategia de adaptación evolutiva
para favorecer el nacimiento de niñas en épocas de crisis y de este modo
asegurar la transmisión de los genes maternos, y facilitar a medio plazo
la reproducción y crecimiento de la comunidad. Algunos autores creen que
la madre estresada libera cortisol, una hormona que daña en mayor medida
a los fetos masculinos, que suelen ser los más vulnerables. Otros, sin
embargo, opinan que los fetos no son agredidos hormonalmente, pero que
las gestantes son menos tolerantes a los fetos débiles, sobre todo si
son chicos.
Sea cual sea la razón
el hecho queda demostrado.
Las
cucarachas viven en democracia
Consultan en asamblea
las decisiones que afectan a la comunidad
Un estudio realizado
en Bruselas ha puesto de manifiesto que las cucarachas cooperan de
manera espontánea para formar comunidades que les permitan ciertos
beneficios, tales como mayores posibilidades de reproducción o de
consecución de alimentos. El mecanismo de comportamiento del grupo se
sostiene a través de una comunicación química, visual y táctil (por las
antenas), y carece por completo de la necesidad de un líder. Esta
“democracia entre insectos” podría explicar los comportamientos
espontáneos de multitud de especies animales, cuyas decisiones estarían
cargadas de sentido si se tiene en cuenta que existe entre los miembros
de cada grupo un lenguaje y una inteligencia subyacentes. Por Marta
Morales.
Las cucarachas
practican un modo de convivencia inteligente, muy parecida a lo que los
humanos conocemos como “democracia”: cada uno de los insectos del grupo
tienen una importancia similar, y las consultas generales preceden
siempre a las decisiones que afectarán a toda la comunidad, indica un
estudio de la Universidad Libre de Bruselas, publicado por la revista
Proceedings of the National Academy of Sciences.
El estudio fue
realizado para conocer cómo afectan las decisiones colectivas en
determinadas comunidades de insectos, cuando se debe elegir entre varias
alternativas posibles. ¿Cuándo y cómo inducen los individuos que
componen un grupo a una decisión colectiva determinada? Esta
investigación ha demostrado que las elecciones pueden surgir a través de
una interacción no-lineal y dinámica entre individuos iguales, sin
necesidad de que haya un líder concreto.
El estudio ha puesto
de relieve que las decisiones de las cucarachas siguen un patrón
predecible que podría explicar la dinámica funcional del grupo, así como
la de otras comunidades de insectos y animales, como las hormigas, las
arañas, los peces e incluso las vacas.
Comunicación a través
de las antenas
Las cucarachas son
animales silenciosos, por lo que su comunicación a la hora de decidir
radica en señales. Este mecanismo confiere la obtención máxima de
beneficios para cada uno de los miembros del grupo. De hecho, el estudio
ha sacado a la luz la existencia de un proceso de toma de decisiones
colectivo. Carentes de cualquier tipo de vocalización, las cucarachas se
comunican a través de señales táctiles y químicas, así como a través de
la visión. Cuando se encuentran dos individuos, éstos se reconocen si
forman parte de la misma colonia, gracias a sus antenas y su olor,
puesto que poseen órganos olfatorios muy sensibles.
El director de la
investigación, José Halloy, un científico del Departamento de Ecología
Social de la Free University de Bruselas, estudió el comportamiento de
un grupo de cucarachas metidas en un recinto en el que había tres
posibles refugios. La investigación pretendía conocer cómo se dividían
las cucarachas entre estas tres posibilidades.
Después de muchas
consultas, probando con sus antenas, las cucarachas se dividieron
perfectamente. Cada uno de los refugios tenía capacidad para 40
insectos, y en total el experimento se hizo con 50 cucarachas: en el
primer refugio se colocaron 25, en el segundo otras 25, y el tercero se
dejó vacío.
Cuando los
científicos alteraron los refugios, e hicieron que éstos tuvieran
capacidad para albergar a 50 insectos, las cucarachas del segundo
refugio se “mudaron” al primero, dejando vacío también el segundo.
Cooperación y
competencia
Por lo tanto, Halloy
y sus colegas descubrieron que existe un equilibrio entre cooperación y
competencia por los recursos existentes en estas colonias de insectos.
Las cucarachas se benefician de la vida en comunidad, porque ésta
aumenta sus posibilidades de reproducción o sus posibilidades de
obtención de comida, entre otras ventajas. Por eso, deciden aumentar la
cantidad de miembros de su grupo si es posible.
De este hallazgo se
deriva que pueda existir el mismo mecanismo de comportamiento en otros
grupos de animales: peces e insectos son capaces de dividirse en
subgrupos sin que haya necesidad de que un líder los organice.
La investigación es
importante porque describe los mecanismos subyacentes en la toma de
decisiones del mundo animal, y cómo éstos aprovechan los recursos por
medio de un tipo de comunicación determinada. Para las cucarachas,
resulta natural cooperar unas con otras, puesto que espontáneamente
saben situarse unas junto a otras para sacar el máximo provecho a su
convivencia.
Las cucarachas
aparecieron hace unos 400 millones de años, sobrevivieron a la extinción
de los dinosaurios y a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagashaki
durante la segunda guerra mundial. Se calcula que sobre el planeta hay
3.500 especies de cucarachas, de las cuales sólo un pequeño número
(entre cinco y siete) viven en los domicilios y edificios. El resto
habita en los bosques.
La
rotación de puestos puede traer beneficios
Una de las
curiosidades de la madre naturaleza se manifiesta en el vuelo de los
gansos en formación de “V”. El ritual de vuelo de estos animales ha
dejado a los estudiosos muy interesantes lecciones sobre el trabajo en
equipo. Y una de las lecciones es sobre la conveniencia de que haya
rotación periódica dentro de los equipos. El líder de la bandada cada
cierto tiempo rota, dejando su lugar a otro líder, y pasando él a ocupar
otra posición dentro del la uve.
Las organizaciones más
exitosas del mundo han descubierto que esta técnica, aplicada a las
jefaturas dentro de la estructura jerárquica, trae también diversos
beneficios, que comienzan a ser obvios casi de inmediato luego del
movimiento.
El ciclo de rotación
varía según el tipo de organización que lo aplique, pero algunos
expertos en administración recomiendan que éste no sobrepase los cinco
años.
La rotación de puestos
–no sólo de jefaturas sino también del personal de nivel de mandos
medios para abajo—debe darse, obviamente, de manera técnica y organizada
y, muy importante, siguiendo una evaluación situacional.
Aunque la tendencia de
las “500 Empresas de la Fortune” apunta a que en su mayoría esos
movimientos traen más beneficios que perjuicios, también es cierto que
en algunos casos, si no es manejada situacionalmente, es decir viendo
cada caso en particular, puede generar “efecto búmerang”.
Sin embargo, todos
concuerdan en que los beneficios superan con creces la momentánea
inestabilidad que se da luego de la rotación. Para el personal
operativo, la rotación significa generalmente la oportunidad de conocer
nuevos puestos, ampliar su perspectiva y volverse más polifuncionales
–lo que los afianza más en la organización.
La rotación en puestos
de jefaturas responde a la necesidad de remozar ambas perspectivas: la
del jefe y la del equipo humano que dirigía. Es un hecho que las
personas –al cabo del tiempo—llegan a plegarse a la rutina, y que ello
podría impulsarlos a un modelo de comportamiento conformista, menos
creativo, poco innovador.
Paralelamente, el jefe
llega a formar en algunas ocasiones lazos de relación que por su
intensidad podrían resultar inconvenientes para los intereses del equipo
y de la empresa. Al darse la rotación, tanto el jefe como la
organización tienen la oportunidad de aprovechar la experiencia
acumulada en otro equipo o en otro proyecto, al tiempo que se inyecta en
el funcionario un cúmulo de nuevas expectativas y buenos propósitos.
Es importante rescatar
que la rotación en las grandes organizaciones no se ve como un castigo
para nadie, ni se da porque el jefe sea inadecuado en su puesto o en su
gestión. Si es malo, simplemente no funciona dentro de la organización,
y mal haría la administración en asignar a ese jefe la dirección de otra
unidad, pues sólo habría “trasladado el problema”.
Por el contrario, la
rotación busca aprovechar la sabiduría acumulada, la buena trayectoria y
el entusiasmo del líder, para desarrollar a otro equipo o impactar el
rendimiento de otra unidad productiva que tal vez adolecía de ese tipo
de energía.
La práctica de la
rotación periódica de puestos toma auge en el mundo corporativo. Es
parte de esa mentalidad evolutiva de los nuevos modelos de
administración. Ha probado ser exitosa ya en numerosas empresas, y a la
larga, traerá renovados bríos y retos a las jefaturas, a los equipos
humanos y a las organizaciones.
5.-
Conclusión
Las soluciones a
nuestros problemas cotidianos, en cuanto a dirección y competencias
estratégicas, las tenemos a nuestro alrededor, simplifique sus procesos,
haga que fluya la información y busque soluciones simples, aunque para
ello deba detenerse un rato a pensar.
Estará en el camino de
la estrategia de la simplicidad. El mundo natural es un ejemplo, pero
incluso ahí, las especies desaparecen, se extinguen. En último caso
vivimos en un mundo de cambio y hay que adaptarse a él.
6.-
Bibliografía
Artículos de
referencia en internet:
- Cabrera, H.G.
Estrategia de enseñanza.
http://www.monografias.com/trabajos14/estrat-ensenanza/estrat-ensenanza.shtml
- Domínguez, A.
Biología evolutiva. Evolución convergente.
http://www.iespana.es/natureduca/index_ini.htm
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"Destreza en la estrategia", Trabajo sobre el capítulo "Destreza en la
estrategia", del libro "El Proceso Estratégico" de H. Mintzberg y J.B.
Quinn, Editorial Prentice Hall Hispanoamericana, Mexico, 1993.
http://www.monografias.com/trabajos11/henrym/henrym.shtml
- Guerrero, F.
Teorías de la complejidad: un paradigma para el estudio de las
organizaciones
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http://www.monografias.com/trabajos15/estrat-kaizen/estrat-kaizen.shtml
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estrategia a la dirección estratégica. Un acercamiento a la integración
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http://www.monografias.com/trabajos13/tacope/tacope.shtml
- Nava, C. En busca
del strategos - El profesional de la Estrategia y el fenómeno
Competitivo
http://www.monografias.com/trabajos14/strategos/strategos.shtml
Otras referencias:
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http://entomologia.rediris.es/gia/frames/biblio/basica/ecospid.htm
http://www.casaciencias.org/Aquarium/Humboldt/Cefalopodos/histnat/matar.html
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http://es.geocities.com/jhonald2003/ei/t1.html
http://estrategiasdeinversion.com/semanal.php
http://students.washington.edu/hcassab/Estrategias.htm
http://www.tendencias21.net/index.php?action=article&id_article=352139&preaction=nl&id=1728271&idnl=11035&
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Antoni Amenós
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