Motivación y Liderazgo
José
Luis Hernandez
Las motivaciones se asocian muchas veces a las necesidades y los deseos, sin
embargo, existen diferencias sustanciales. La necesidad se convierte en un
motivo cuando alcanza un nivel adecuado de intensidad.
Se puede definir la motivación como la búsqueda de la satisfacción de la
necesidad, que disminuye la tensión ocasionada por la misma.
Aunque las motivaciones están muy ligadas a las necesidades, una misma
necesidad puede dar lugar a distintas motivaciones e inversa. Por ejemplo, una
necesidad fisiológica, como puede ser la de alimentarse, puede originar una
motivación fisiológica, o pasar a una motivación de estima, en cuyo caso,
querría satisfacer su necesidad alimenticia en un restaurante de lujo, y no en
cualquier sitio. El comportamiento motivado proviene normalmente de una
necesidad no satisfecha, y se obtiene a través de diversos incentivos que
pueden estar representados por productos, servicios o personas. Los incentivos
que motivan a los consumidores hacia la acción pueden ser positivos o
negativos: los consumidores se mueven hacia incentivos positivos, y tratan de
evitar lo negativo.
El estudio de la motivación trata de responder a la pregunta "¿por qué?", ¿qué
es lo que lleva realmente al consumidor a inclinarse por la compra de tal
producto?. A este nivel, el papel del marketing es muy importante, pues aunque
no puede crear necesidades, sí puede detectar las motivaciones y orientar su
proceso de búsqueda de la satisfacción de la necesidad hacia unos productos
determinados.
LIDERAZGO
Todo líder tiene el compromiso y la obligación de velar por la superación
personal, profesional y espiritual de quienes lo rodean. Es una
responsabilidad que como personas debemos asumir.
Por lo general se reconoce la figura de un líder por ser quien va a la cabeza,
sobre sus hombros tiene la responsabilidad de llevar adelante todo género de
proyectos, distinguiéndose por ser una persona emprendedora y con iniciativa,
con la habilidad de saber transmitir sus pensamientos a los demás, comprensión
de las personas y la desarrollada capacidad de conjuntar equipos de trabajo
eficientes.
Ante esta perspectiva, puede parecer que este nivel de personalidad sólo está
reservado para unos cuantos, lamentablemente, pocas personas saben que un
liderazgo efectivo no esta expresado por un nombramiento o designación
específica.
En todos los equipos de trabajo -desde los escolares hasta los de alta
dirección de empresas- encontramos al menos a una persona, que sin tener el
peso de una responsabilidad, sobresale por su iniciativa, amplia visión de las
circunstancias, gran capacidad de trabajo y firmes decisiones; sus ideas y
aportaciones siempre son consideradas por la certeza y oportunidad con que las
expresa; por otra parte, se distingue por su facilidad de diálogo y la
habilidad que tiene para relacionarse con todos dentro y fuera del trabajo.
Este tipo de personas sobresalen, además, por poseer un cúmulo de buenos
hábitos y valores: Alegría, amabilidad, orden, perseverancia (entre muchos
otros), despertando en nosotros admiración y respeto. En otras palabras: son
un digno modelo y ejemplo de personalidad.
¿Por qué no ser nosotros ese modelo? Pocas veces somos conscientes de ser
observados por los demás, constantemente estamos en un escaparate donde las
personas perciben nuestra conducta y proceder.
Los grandes líderes guerreros de la antigüedad eran respetados y apreciados
por ser los primeros en lanzarse a la batalla. De igual manera, cada uno de
nosotros debemos ir por delante, seamos o no, cabeza de familia, empresa,
equipo de trabajo o agrupación. En contadas ocasiones, o nunca, pensamos en la
responsabilidad que como personas tenemos. A decir verdad, todos podemos y
debemos ejercer un liderazgo desde nuestras particulares circunstancias:
- Los padres de familia guían, conducen y ejercen autoridad, en sus manos está
la educación de toda la familia; deben ser un verdadero modelo de valores y
buenos hábitos, por lo cual, enseñan a sus hijos a vivirlos para convertirlos
en personas de bien. A su vez, los hijos mayores participan con sus padres en
la educación de los hermanos menores, son muchas cosas las que pueden hacer:
enseñar a estudiar, jugar, hacer amigos, obedecer y respetar a sus padres...
La familia en conjunto vela por la protección, cuidado y dirección de todos
los miembros; es ahí donde se aprende a conocer, comprender y a tratar a las
personas, cualidades indispensables para forjar a los verdaderos líderes de un
futuro que está en puerta.
- En tu trabajo -y tal vez sin palabras- todos esperan que seas tu quien pueda
orientarlos para hacer y cumplir mejor con sus labores, porque eres ejemplo de
dedicación, esfuerzo, compañerismo, responsabilidad, y sobre todo, de siempre
presentar un trabajo bien hecho.
- ¿No eres acaso confidente de tus amigos? Todos ellos acuden pidiendo un poco
de tu tiempo para ser escuchados, buscando tu consejo y comprensión, a veces,
más que "solapar" sus errores, buscan de ti la solución adecuada. Por eso
debemos procurar que nuestras pláticas tengan sentido, que no sea una
costumbre hablar sólo de cosas superficiales; expresa tus ideas sin temor, tu
tienes la capacidad de hacer que la vida de tus amigos cambie para bien.
Ahora que somos conscientes del papel que desempeñamos, no debemos cometer el
error de actuar con temor a equivocarnos, o caer en el extremo opuesto que
sería simplemente guardar las apariencias. Nuestra conducta debe ser
congruente a nuestros pensamientos y palabras.
Nadie es "capaz de dar lo que no tiene", por eso, el liderazgo implica un reto
constante de superación, en todos los aspectos que se relacionan con el
desarrollo completo y armónico de la persona: personal (valores y hábitos),
profesional, social y espiritual. Por consiguiente, un verdadero líder:
- Considera que primero están los demás y evita a toda costa convertirse en el
centro de atención, por lo tanto, jamás piensa en su beneficio personal.
- Se preocupa de las personas, procura estar pendiente del bienestar personal,
moral y espiritual de cada uno de quienes lo rodean.
- Siempre toma en cuenta las opiniones y el sentir de sus allegados, de esta
manera cuenta en todo momento con una excelente respuesta de sus hijos,
colegas, subalternos, discípulos y amigos.
- Da gran importancia al trabajo en equipo, de ahí que siempre hace énfasis en
la labor realizada por el grupo.
Ser líder no es una postura o un galardón para lucir, es un compromiso, una
responsabilidad y una obligación, no hay que olvidar que "todo cargo es una
carga".
No podemos ser indiferentes ante las atrocidades, la injusticia y la creciente
amenaza de una falta de valores, hoy en día se necesitan hombres y mujeres
decididos a cambiar la forma de vida de la sociedad. Es un gran reto, sí, pero
la esperanza de un mundo mejor, debe alentarnos a ser los líderes de esta gran
empresa.
Ing.
JOSE LUIS HERNANDEZ C.
jlhc46@yahoo.es
Tlf. 056-9942815
Universidad
Privada Abraham Valdelomar- Perú
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